GOZU regresa a sus raíces con “VI”, ocho balas cargadas de alma Stoner y fuzz

La fiabilidad de la banda de Stoner Rock de Boston

A estas alturas, hablar de GOZU ya no debería ser un secreto reservado únicamente para devotos del Stoner más underground. Desde Boston, la banda lleva más de quince años construyendo una identidad sólida dentro del Rock pesado contemporáneo, moviéndose entre el Stoner, el Doom melódico y el Hard Rock musculoso con una personalidad cada vez más reconocible.

Sin grandes titulares ni necesidad de reinventar el género a cada lanzamiento, GOZU ha sabido crecer disco a disco hasta convertirse en uno de esos nombres fiables que rara vez decepcionan.

Su nuevo trabajo, “VI”, vio la luz el 15 de mayo bajo el amparo de Metal Blade Records y Blacklight Media, sello que vuelven a respaldar a una banda cuya trayectoria reciente ha sido especialmente consistente.

El álbum, producido y mezclado por Benny Grotto en los Mad Oak Studios de Boston, supone el sexto larga duración del grupo y llega tras la notable recepción de “Remedy” (2023), trabajo que terminó consolidando la sensación de que GOZU habían dejado de ser una promesa tardía del Stoner estadounidense para convertirse en una realidad plenamente asentada.

“VI”, Pesadez con identidad propia

En comparación con discos como “The Fury Of A Patient Man” o “Revival”, donde GOZU apostaba por un enfoque más crudo y directo, “VI” muestra una banda mucho más cómoda manejando dinámicas y atmósferas sin perder contundencia. Si “Remedy” ya apuntaba hacia una mayor madurez compositiva, este nuevo trabajo termina de consolidar esa evolución: menos dependencia del impacto inmediato y mayor atención al groove, la estructura y la construcción emocional de cada tema.

GOZU sigue sonando pesado, pero ahora lo hacen con una confianza y una naturalidad que elevan el conjunto por encima de muchos lanzamientos recientes dentro del género.

Las giras posteriores a aquel lanzamiento reforzaron todavía más esa percepción. Sus últimos recorridos europeos mostraron a una banda compacta, madura y especialmente efectiva en directo, donde el groove adquiere una dimensión física imposible de replicar en estudio. Prensa y público coincidieron entonces en señalar algo evidente: GOZU habían encontrado finalmente su propio lenguaje dentro de un género saturado de referencias repetidas.

Y precisamente esa sensación de identidad consolidada es la que domina “VI” desde la primera escucha.

Groove, atmósfera y riffs que dejan la huella de GOZU

El primer adelanto lanzado semanas antes del álbum ya dejaba intuir por dónde iban los tiros, aunque quizá no de la forma esperada. Gaffney confiesa que para “Corinthian Leatherface” buscaron moldear su amor por QUEENS OF THE STONE AGE, QUEEN y las armonías Motown, usando el tema como válvula de escape lírica a la que añadieron, en sus propias palabras, “óxido nitroso”. El resultado es un medio tiempo pesado y pegajoso donde las guitarras rugen sobradas de cuerpo mientras los coros aportan el contrapunto melódico necesario para evitar que el tema se convierta en un simple muro de distorsión. Es un arranque inteligente: directo, reconocible y lo suficientemente accesible como para enganchar desde el primer minuto, un anzuelo que te mete hasta la cocina antes de que te des cuenta.

Sin apenas margen para tomar aire, “Midnight Express” profundiza en los territorios más clásicos del sonido GOZU. Los riffs arenosos avanzan lentos y pesados mientras la voz de Marc Gaffney parece deslizarse entre ellos como humo espeso atravesando una autopista desierta de madrugada. Hay algo hipnótico en su construcción, una capacidad muy concreta para sostener el peso sin caer en la monotonía.

Killer Khan” cambia parcialmente la orientación musical y pisa el acelerador. La batería gana presencia, el ritmo se vuelve más agresivo y la banda abraza una energía mucho más inmediata. Aquí aparece una de las grandes virtudes del disco: su capacidad para alternar intensidad y groove sin romper nunca la cohesión general del álbum. Nada parece colocado al azar.

Entre el vértigo y la introspección: el lado más humano del álbum

Pero quizá una de las mayores sorpresas llegue con “Corner Lariot”. No hablamos exactamente de una balada, aunque sí de uno de los momentos más introspectivos y atmosféricos del trabajo. El tema reduce revoluciones y permite que el disco respire durante unos minutos, construyendo una sensación melancólica y evocadora que aporta profundidad emocional al conjunto… Claro que la calma dura poco.

“Banacek!” vuelve a abrir las compuertas de golpe con una descarga casi punk donde la banda se muestra más nerviosa, rápida y agresiva de lo habitual. Las guitarras disparan riffs veloces mientras la batería golpea sin descanso en uno de los cortes más explosivos del álbum. Es probablemente el tema que más sorprende por enfoque y actitud.

A continuación, “They Did Know Karate” recupera parte del ADN más reconocible de GOZU. Groove rompe cuellos, riffs densos y un equilibrio especialmente logrado entre peso y melodía. La banda demuestra aquí por qué sigue destacando dentro del género: sabe sonar pesada sin resultar torpe, y melódica sin perder contundencia.

Sin embargo, es “Gimme The Lute” quien probablemente se lleve el premio al momento más inspirado del disco. Su riff inicial posee ese magnetismo inmediato que se instala en la cabeza desde la primera escucha. La percusión, precisa y cortante, sostiene una estructura que crece poco a poco hasta desembocar en uno de los grooves más demoledores de todo el trabajo. Aquí se percibe claramente la experiencia acumulada por la banda tras años de carretera y estudio: saben exactamente cuándo tensar la cuerda y cuándo dejar que el riff haga el resto.

El cierre llega con “Corvette Summer”, un broche perfecto con groove pegadizo, guitarras abrasivas y una sensación final de haber atravesado un viaje sonoro compacto y tremendamente disfrutable. Porque si algo define “VI” es precisamente eso: cohesión.

Un disco que confirma la madurez de GOZU

GOZU no busca deslumbrar ni revolucionar el género. No necesita hacerlo. Su apuesta pasa por construir canciones sólidas, memorables y honestas, apoyadas en riffs con personalidad y una producción que permite respirar a cada instrumento sin sacrificar contundencia. El álbum no pretende cambiar las reglas del juego, pero sí recordar por qué el Stoner y el Rock pesado siguen teniendo sentido cuando se ejecutan con autenticidad.

Personalmente, “VI” deja la sensación de estar ante uno de los trabajos más equilibrados y maduros de la banda. Quizá no sea su disco más experimental ni el más agresivo, pero sí uno de los más completos. GOZU ha aprendido a dominar sus tempos, a escribir mejores estructuras y a entender que el verdadero peso, más allá de la distorsión, nace también del groove y de la intención.

Y cuando una banda como GOZU logra que algo aparentemente tan simple como un riff se quede girando en la cabeza horas después de terminar el álbum, probablemente esté haciendo muchas cosas bien.


Discográfica: Metal Blade Records

Más información sobre GOZU y “VI” en:

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