Crítica de “Grand Serpent Rising” de DIMMU BORGIR: una serpiente que muerde sin veneno

El nuevo álbum llega tras 8 años de espera y se mueve entre el barroquismo habitual del grupo y una falta de impacto que lastra su efectividad

Ya está entre nosotros el nuevo disco de la banda de Black Metal Sinfónico DIMMU BORGIR, “Grand Serpent Rising“, un trabajo que llega con las expectativas en lo más alto por varios motivos. El principal es que sus motores, Sagrath y Silenoz, han estado desarrollándolo durante años -el infausto “Eonian” de 2018 fue su anterior trabajo-, lo que apuntaba a un importante esfuerzo creativo por parte de los noruegos.

Más allá de eso, el guitarrista Silenoz había sugerido que el sonido sería más primitivo y con menos elementos orquestales. La realidad es que, salvo algunos casos puntuales, no se cumplen las promesas con las que el propio grupo había hecho salivar a sus seguidores.

Así pues, y pese a que el título use a la serpiente como metáfora de renovación, encontramos a unos DIMMU BORGIR que no mudan del todo su piel, sin marcar muchas distancias respecto a sus últimas obras. Sigue el barroquismo dramático, aunque recupera un punto más retorcido y oscuro que da cierto impulso a “Grand Serpent Rising”. En mi opinión, insuficiente, porque hay varios son atmosféricos y siniestros, pero que no terminan de ir al grano.

Las canciones de “Grand Serpent Rising”

Me he aproximado a este álbum escuchándolo y dejándolo reposar en varios ciclos para encontrar algún hallazgo en la piel de la serpiente que me sedujera. Pero a pesar de los intentos, para mí resulta un disco inane, por momentos diría que incluso aburrido pese a las numerosas dinámicas y sensaciones distintas que DIMMU BORGIR ha plasmado. Los casi 70 minutos de duración también pesan, alargados con unas excesivas intro y outro. En definitiva, me ha costado conectar con las canciones excepto en un par de ocasiones.

El inicio de “Grand Serpent Rising” no podría ser más soporífero. Los dos primeros temas tras la misteriosa pero insulsa intro, “Tridentium”, no son explosivos ni espectaculares. “Ascent” -y eso que comienza alocado- y “As Seen In The Unseen” se me antojan demasiado parsimoniosos para el arranque, si bien no se puede negar que el segundo es pegadizo. Nada que ver, rememorando el pasado, con lo aplastantes que eran sus ya clásicos “Spiritual Black Dimensions” y “Puritanical Euphoric Misanthropia” (sí, soy de los que echan de menos a ICS Vortex y Mustis).

“The Qryptfarer” no me dice mucho tampoco a excepción del uso del piano, que hace pensar en otros tiempos de los noruegos, pero al menos genera una atmósfera envolvente, camino que sigue “Ulvgjeld & Blodsodel“, corte cantado en noruego y que se aproxima a un sonido más macarra. He de reconocer que con sucesivas escuchas incluso sus coros me han resultado atractivos en un tema con una pátina de decadencia y un cautivador piano de Geir Bratland (aunque la composición seguramente sea de Sagrath, también encargado de las orquestaciones), que me parece de lo más brillante del trabajo.

“Repository Of Divine Transmutation” -con una intro propia que no viene a cuento de nada- tiene una cadencia que evocan en unos instantes a los SATYRICON modernos y en otros a IMMORTAL. Los riffs más blackmetaleros contrastan con la faceta más épica y espectacular de DIMMU BORGIR y con otras secciones más heavy metaleras. Quizá la crudeza debería haberse erigido como absoluto protagonista para redondear el tema.

“Slik Minnes En Alkymist” se recrea en el ambiente, con partes narradas que interrumpen su devenir, ya de por sí reposado. En cierto modo también lo es “Phantom Of The Nemesis”, aunque apuesta por unas guitarras se enroscan en inquietud y malicia, y un Sagrath más venenoso, un estilo que quiebra la parte final, agradable y demasiado “bonita”, afectando a la cohesión.

“The Exonerated”, infecciosa y melódica, de nuevo concluye con un final que musicalmente suena “positivo” y hasta hermoso aunque imagino que la idea era llevar al oyente a una especie de majestuosidad en las tinieblas.

El militar “Recognizant”, con su declamación final y sus coros, podría haber sido un misterioso cierre para el disco, pero la banda ha decidido incluir otros tres cortes tras él: “At The Precipice Of Convergence”, que plantea de nuevo un choque entre esos sonidos que se arrastran en las sombras y lo casi entusiasta del estribillo; “Shadows Of A Thousand Perceptions” y sus sonidos oníricos; y “Gjǫll”, una melancólica outro instrumental que es una mera anécdota.

La gran serpiente no asusta

En fin, “Grand Serpent Rising” me deja una sensación extraña. Sin ser un mal disco, hay partes que no terminan de encajar en el contexto de los temas y algunas secciones chocan por su tono “optimista”. No es desdeñable la lobreguez refinada, pero desde luego sería deseable que transmitiera peligro, sobre todo tras ocho años al acecho. La serpiente de DIMMU BORGIR, ni es grande ni se alza… ni muerde. Al menos, no tanto como debería.

El grupo de Black Metal Sinfónico Dimmu Borgir
El grupo de Black Metal Sinfónico Dimmu Borgir

Tracklist de “Grand Serpent Rising”

  1. Tridentium
  2. Ascent
  3. The Qryptfarer
  4. As Seen in the Unseen
  5. Ulvgjeld & Blodsodel
  6. Repository of Divine Transmutation
  7. Slik Minnes en Alkymist
  8. Phantom of the Nemesis
  9. The Exonerated
  10. Recognizant
  11. At the Precipice of Convergence
  12. Shadows of a Thousand Perceptions
  13. Gjǫll

Formación de DIMMU BORGIR en “Grand Serpent Rising”

Los músicos que han grabado el disco son:

  • Sagrath: Voz, teclados, orquestaciones
  • Silenoz: Guitarra
  • Damage (Kjell Åge Karlsen): Guitarra (CHROME DIVISION, THE CULT OF DESTINY, WORLD OF DAMAGE)
  • Geir Bratland: Teclado (GOD SEED, THE KOVENANT, APOTYGMA BERZERK)
  • Victor Brandt: Bajo

Discográfica: Nuclear Blast

Más sobre DIMMU BORGIR en su web oficial.

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