“Love ‘n Lies”, el debut de WILDHÄRD: un disco cargado de Hard Rock, sentimiento y magnífico sonido
La banda madrileña respira Hard Rock ochentero en su nuevo trabajo
Que los 80 están de moda no es algo que se pueda discutir si uno se fija con un poco de atención. Y no es solo por el enorme impacto de series de televisión como “Stranger Things”, que nos sumergen en aquella iconografía tan colorida y peculiar, o todos los remakes que se están haciendo recientemente de películas de aquella época dorada ubicada en los albores de la modernidad tecnológica y heredera directa aún de los años en los que se gestó lo que actualmente conocemos como “cultura popular de masas”.
La música es otro ámbito cultural en el que crece con fuerza la nostalgia que muchos sentimos de una época en la que el Hard Rock y el Heavy Metal copaban las listas de éxitos, llenaban estadios y marcaban un estilo de vida para quienes ansiaban libertad, diversión y autenticidad. El resurgir de los sonidos más clásicos del Hard Rock, el Glam Rock y el Heavy Metal de corte americano es algo evidente también en España y los madrileños WILDHÄRD lo acaban de demostrar con su disco debut, “Love ‘n Lies”, un fantástico trabajo que paso sin más a comentaros.
Sonido clásico de WILDHÄRD
Nacidos a la música como INVADERS y escorados en sus primeros pasos hacia sonidos más metaleros, WILDHÄRD han abrazado con absoluta devoción los sonidos más clásicos del mejor Hard Rock y el AOR de raíces americanas de la mano de su productor Manuel Ramil (ADVENTUS, DELALMA) que les ha grabado, mezclado y masterizado este cañonazo de disco.
Las canciones de “Love ‘n Lies”
La apertura no puede ser más yanki con ese bluesman que entra en casa, se pone un whisky y rasga su guitarra invocando al mismísimo Robert Johnson para que, con su bendición demoníaca, arranque “Rider of the Cold Night” con unas guitarras y una batería que te vuelan la cabeza.
Pese a su extraordinaria juventud, los músicos de WILDHÄRD suenan grandes, maduros y demuestran tener las ideas muy claras. Coros de estadio, guitarras afiladas y directas que bien podrían haber firmado Warren de Martini y Robin Crosby en sus años dorados en RATT y la voz de un Icy Blaze que se sale de la tabla son los mimbres de un tema que ya te pone en alerta ante la avalancha de calidad que se te viene encima.
“Ready for the Night” arranca con unos riffs y unos solos repletos de sentimiento de Adrian Viper y Rikk Flame y pronto nos sumerge en uno de los mejores estribillos del disco, con coros hechos para ser cantados a voz en grito en directo, pero con arreglos de un exquisito gusto que demuestra la gran calidad musical de estos jóvenes músicos madrileños. Los teclados son también muy protagonistas a lo largo del disco en general con colchones excelentes y arreglos de una maestría notable. Diría que en esto la mano del maestro Ramil es innegable.
El toque escandinavo
Uno de los mejores temas del disco, en mi opinión, es el soberbio “Chase Of Love”, donde la banda da un salto transoceánico y se planta en los años 80, claro, pero en Escandinavia, donde se fija claramente en lo hecho por aquel entonces por bandas como TREAT, TNT o los mismísimos EUROPE. No me cansaré de decir que la producción es majestuosa y que las composiciones pueden mirar de tú a tú a cualquier banda que ahora esté en esta onda revival como pueden ser NESTOR, ECLIPSE o HEAT. “Midnight Lover” es un claro de ejemplo de lo que digo.
Las vibrantes guitarras de Adrian y Rikk son deslumbrantes y aceradas a partes iguales, como bombástica y llena de detalles precisos es la batería de Edgar Venturela, quien, sólidamente acompañado al bajo por Sergio Hunter, dota a las canciones de unos cimientos sólidos y un sonido igualmente grandioso. Los arreglos vocales son de gran nivel y las melodías se te meten bajo la piel de manera adictiva hasta obligarte a tararear el estribillo sin cesar.
Reminiscencias de DOKKEN y WINGER se me vienen a la cabeza en los primeros compases de “Gone Forever”, otro tema repleto de melodías pegadizas y arreglos de gran calidad que hacen que escuchar la canción en los cascos sea toda una experiencia sonora. Magníficos teclados, solos de guitarra trepidantes y con un sonidazo espectacular acompañan a la inspirada voz de Icy, un cantante que parece salido de una de esas bandas grandes de Sunset Strip en 1984 por su actitud y su forma de cantar.
“Take My Heart Away” ataca con sonoridades y riffs muy a lo WHITE LION o WARRANT, con esos toques tan melódicos y un poco gamberros que caracterizaban a las bandas norteamericanas del mal llamado Hair Metal. La incursión de una breve pero brillante guitarra acústica nos demuestra que la banda no escatima recursos y que les gusta poner todo aquello que sea necesario para que la canción sea destacable.
“What’s Getting on My Way” tiene un arranque muy clásico a lo RAINBOW, aunque pronto vira a terrenos más ochenteros con esos coros que van creciendo hasta hacerse un grito de pura rebeldía rockera. Las guitarras suenan a tope de efectos y los solos se reparten entre Rikk y Adrian para electrificar una canción que está hecha para hacernos cantar en directo con un coro muy a lo MÖTLEY CRÜE y un frenético final que culmina con un aire Blues muy macarra.
“Take Me Back” vuelve a arroparse con unos teclados majestuosos y camina sobre un ritmo pausado en el que apreciamos con nitidez la contundencia de la batería de Edgar y la brillante voz de Icy, un cantante que en esta canción nos demuestra una especial sensibilidad muy en la línea de los mejores años de Don Dokken. Las guitarras de Rikk y Adrian suenan a lo hecho por WHITESNAKE o ICON en las postrimerías de aquella época dorada que fueron los 80 llenando la partitura de arreglos y detalles gran virtuosismo.
Culminando “Love ‘n Lies”
Vamos llegando al final y “Sweet Cheater Viper” nos sale al paso con reminiscencias de aquellos temas más comerciales de nuestro añorado Ozzy Osbourne en discos como “Bark at the Moon” o “The Ultimate Sin”. Las melodías y las armonías vocales y de guitarras son verdaderamente sobresalientes y todo contribuye a dotar a la canción de un aire de calidad y excelencia totales. Las guitarras dobladas y los solos nos acercan a esas raíces más metaleras de la banda con toques a FIFTH ANGEL o los CRIMSON GLORY más comerciales.
El disco termina, como no podía ser de otra manera, con una balada maravillosa llamada “Endlessly” en la que la banda saca de nuevo la guitarra acústica de doce cuerdas y se pone en las botas de bandas como SKIDROW o los mismísimos BON JOVI por la belleza de las melodías vocales, los magníficos teclados y las sutiles armonías de guitarra, que dotan al tema de un toque melancólico perfecto para poner la guinda a un disco colosal que no ha entrado en mi Top 10 del año por los pelos.
En cualquier caso lo recomiendo fervientemente a todo aquel fan de la música de calidad que creció escuchando a todas las bandas que he citado a lo largo de la reseña y a quienes WILDHÄRD puede hablar de tú a tú gracias a este fantástico disco que es “Love ‘n Lies”. Estoy deseando verlos en vivo para celebrar con ellos la magia de la música hecha con el corazón. Enhorabuena.
Discográfica: Maldito Records
Más información sobre el debut de WILDHÄRD en su página de Facebook.
