Orden Ogan y la incipiente invocación de “The Order of Fear”

Orden Ogan y la incipiente invocación de “The Order of Fear”

Cuando una banda obtiene un éxito abrumador desde sus inicios, se entretejen multitudes de factores que hacen que su música se vuelva muy comercial, lo cual es una espada de doble filo a vista simple. Se atrae gente cual método de la bola de nieve, pero a la vez, se pierde la esencia original y la idea primaria del grupo en base a sus objetivos. Para los germánicos Orden Ogan, esta teoría estuvo a punto de hacerse realidad, lo cual hubiera sido un acierto para el marketing y un relativo fracaso para la banda en sí. Tanto «Gunmen» como «Final Days» supusieron un uso intensivo de la maquinaria musical y producción de carácter social, aunque las tornas han cambiado bastante con el nuevo lanzamiento, «The Order of Fear», en el cual se nota que Orden Ogan y su líder original, Seeb, quieren volver a las raíces de lo que es el power/folk que tanto nos sorprendió hace décadas, ¡y quizás lo hayan logrado!

Lo que más llamó la atención de la banda germánica, en sus inicios, era la explosión musical que sus temas traían sin ninguna introducción o preparación previa. «Kings of the Underworld» representa ese dogma con unos riffs rápidos, estribillos en coro y un Seeb muy directo en su labor tonal. Aquí no hay piedad para el oyente, sino ferocidad compositiva en todos los ámbitos. Solos furiosos y afilados, bajo predominante, batería a destajo sin cesar ni un momento… Esta no es una moda pasajera; al revés, el éxtasis musical que en «The Order of Fear» se hace patente cual martillo de la creación golpeando al yunque del tiempo. Habiendo visto a Orden Ogan interpretarlo en directo, podemos decir que en vivo gana mucha más presencia la estructura de base con el perfecto dúo de Patrick y Niels. Una de las cosas que más ha remediado Seeb respecto a los anteriores discos es el recorte de duración de las canciones y el incremento de la intensidad, no dando espacio a breaks marcados o uso de instrumentalidad ambiental. Asé se consigue enganchar al fiel público del metal/rock mundial y darle una obra de arte. Por ejemplo, ese melódico final que engancha con «Moon Fire» abre la puerta a que empecemos a saltar cuales fanáticos posesos de Orden Ogan. Usando algo más técnica en los ritmos con acordes de ruptura, la música se hace más amena para dejar espacio a la voz de Seeb y el apoyo coral que el público estallaría en vítores y emotivos unísonos. La previa solista, a diferencia de trabajos anteriores, se rellena con el virtuosismo Steven hasta que las guitarras se hacen de oro y vuelve el estribillo con cambios de tonalidad. La genial creatividad a la hora de crear riffs únicos con cierta acústica es una especialidad de la banda germánica. Por ello, «Conquest» aumenta la calidad compositiva por un elenco musical que encapsula la melodía principal cual rondó mientras los versos texturizan a que Seeb nos fresca su exquisitez laríngea inamovible. De nuevo, recalcar el hecho de la mayoritaria influencia de discos clásicos, entrelazando el pasado y el presente.

Más sencilla que las predecesoras en la ejecución rítmica y metiendo una producción totalmente inédita, «Blind Man» consagra al dueto guitarrista en una lucha por la hegemonía armónica y el intensivo uso de escalas y notas pedal. A través del sensacional estribillo al alza, la auténtica esencia de Orden Ogan hace estremecer el alma hacia un disfrute singular que creíamos extinto en las nuevas etapas Seeb y allegados. De una manera similar y espaciando los acordes con arpegios galopantes, la fuerza de «Prince of Sorrow» se compatibiliza en la batería de Dirk, cuya excelente habilidad se desgrana en una nitidez y claridad sonora donde los platillos más pequeños brillan a tope. Los efectos especiales de la industria musical podrían quitar algo de relevancia al núcleo del old school, pero el desarrollo no siempre es un retroceso a tener en cuenta. Hasta ahora, es bastante evidente que Seeb ha creado este álbum con dos motivos determinados, dar al mundo la oportunidad de ser partícipe en los coros sociales y generar un camino paralelo al marketing comercial sin perder los toques especiales que los diferencian de otras bandas. La pesadez y crudeza de «Dread Lord» es otra prueba de los motivos explicados con anterioridad. Lo importante es componer y tocar conforme a una dicotomía que equilibre el éxito y la satisfacción propia. Por eso mismo, Orden Ogan supera, con creces, lo vivido con «Final Days» y la respetable moda que trajo consigo durante los años de la pandemia. Cambiando toda impresión analizada y sacando su técnica pianística, Seeb se marca el protagonismo polifónico con la elegía de «My Worst Enemy». Codeándose con Dirk en el trasfondo de sostén percusionista, tampoco falta Steven y sus imponentes graves, realizando el contrapunto de altura adecuado. Un súper solo remata la faena sentimental y el ambiente se silencia en favor de una belleza capaz de hacernos llorar en directo.


Desearíamos que el final de este disco fuera un desglose bestial e inédito derroche, pero la larga longitud trae la revancha y la aparición del estilo comercial. «Anthem to the Darkside» se podría comparar como una ópera que Orden Ogan interpreta cual infinito agradecimiento a los miles y miles de fans que admiran la fértil trayectoria profesional. Los cambios de ritmo otorgan una interesante escénica que hacen muy amena la escucha, incluso al término de disfrutar la composición sin cansancio o hastío, aunque se echa en falta un poco más de tralla. A través de la breve introducción ambiental y la voz del mítico Alister en «The Journey Thus Far», la banda entona su historia con la power ballad «The Long Darkness». Ritmos tranquilos y sosegados que no pierden la frialdad, bajo a raudales que, en unión a la batería, modelan la estructura a voluntad… En pocas palabras, un tema que Seeb y compañía se dedican a sí mismos; ¡porque ellos lo valen! Hay que reconocer que, para durar más de ocho minutos, no se nota ningún toque progresivo o de estilo alternativo. Las rupturas, sea con guitarras u otros instrumentos, decoran el ambiente y lo tiñen en una compleja sincronía. Mediante una gloriosa alabanza divina, Orden Ogan se desvanece en el horizonte de este impresionante y enérgico recuerdo musical. Ser más rudos, dar salida a la oscuridad compositiva, exprimir la creatividad más allá de los límites posibles… Seeb y compañía han recordado los sentimientos y orígenes de la banda. Este álbum homónimo marca un camino nuevo en la prolífica trayectoria sin mucho desvío de la gustos sociales. Vuestro redactor y crítico Wesker le adjudica una distintiva nota de 9,5. Parar en el camino y echar la vista atrás no es un acto de cobardía; ¡todo lo contrario! Para Orden Ogan, es la clave de seguir en lo más alto de la industria musical.


TrackList

  1. Kings of the Underworld
  2. The Order of Fire
  3. Moon Fire
  4. Conquest
  5. Blind Man
  6. Prince of Sorrow
  7. Dread Lord
  8. My Worst Enemy
  9. Anthem to the Darkside
  10. The Journey Thus Far
  11. The Long Darkness


 

Review: alberto@metaltrip.com
Source: metaltrip.com

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