Entrevistamos a Gabriel Franco de UNTO OTHERS: “No quiero decir simplemente que somos una banda gótica y hacer una canción sobre vampiros.” – Metal-Daze Webzine
Detrás de su fachada oscura, Gabriel Franco aparece un personaje difícil de encasillar dentro del metal actual. Estadounidense, pero con un apellido que suele generar confusión inmediata, Franco es cantante, guitarrista, compositor, tour manager, diseñador de remeras y hasta encargado del merchandising de UNTO OTHERS. Se mueve con naturalidad en ese territorio donde conviven la ética DIY, la obsesión por las canciones concisas y una personalidad que no termina de encajar en ningún molde.
El inicio de la charla lo encuentra justamente en medio de una de esas tareas paralelas: terminando de ajustar un flyer de la banda mientras se disculpa por llegar apenas un minuto tarde. Ese pequeño gesto dice bastante sobre cómo funciona su mundo: entre guitarras, melodías oscuras y planillas de logística, el cerebro detrás de UNTO OTHERS alterna sin pausa entre el artista y el gestor de su propio proyecto.
En ese contexto de canciones en proceso, un cuarto disco en camino y una agenda que mezcla creatividad con administración, la banda se prepara para un nuevo capítulo: su primera visita a la Argentina, un destino que Franco conoce más por reputación que por experiencia, pero al que llega con curiosidad, expectativa y ganas de comprobar en vivo la intensidad de su público.
Para empezar, contanos cómo vienen las cosas últimamente para vos y para la banda.
Bastante bien, aunque un poco lento, para ser honesto. Tuve a mi primer hijo en junio del año pasado y estuve adaptándome a esta nueva vida de escribir para una banda y, al mismo tiempo, cuidar a un bebé. Ha sido difícil, pero estoy contento de tener un poco de tiempo libre ahora que no estamos girando como locos, porque puedo verlo crecer. Dicho eso, actualmente estamos escribiendo el cuarto álbum y vamos a entrar al estudio en unos tres meses para grabarlo. Una vez que volvamos de Latinoamérica vamos a tener unas diez semanas en las que Sebastian y yo nos vamos a reunir casi todos los días para trabajar en los nuevos temas e intentar sacar algo nuevo de nosotros mismos, algo que entusiasme a la gente. Porque cuando llegás al cuarto disco la gente empieza a preguntarse: “¿por qué debería importarme esto?”. Así que sí, ese es el desafío.
Muchas veces dijiste que para vos escribir canciones consiste en eliminar el relleno. Mirando el catálogo de UNTO OTHERS, ¿qué canción sentís que es la más eficiente, aquella en la que no se desperdicia ni un segundo?
Diría que hay varias que realmente me gustan mucho. Sin pensar demasiado Give Me to the Night y Can You Hear the Rain. Pero honestamente la mayoría, porque si veo algo que se puede sacar normalmente lo saco. Creo que en las que hice el mejor trabajo es en las que terminaron siendo nuestras canciones más grandes. Porque no se trata solo de eliminar relleno musical, también se trata de eliminar relleno en las letras. Esa ha sido mi lucha últimamente: preguntarme si todas las palabras realmente importan. Cada palabra tiene que significar algo. Ese es el trabajo más difícil.
¿Y cómo decidís qué sobra? ¿Es intuición?
No, en realidad se decide solo. Si lo mirás con atención y lo estudiás, te preguntás qué aporta cada línea a la canción. Incluso podés ir palabra por palabra y preguntarte qué aporta cada término dentro de una línea y por qué está ahí. La idea es ser lo más conciso posible: decir la mayor cantidad de cosas con la menor cantidad de palabras. A veces solo necesitás una línea para toda una canción. Hay muchos artistas que hicieron eso, repiten la misma frase una y otra vez y funciona. Pero sí, esa es la lucha. Generalmente lo sabés cuando lo ves. Se trata de dedicar tiempo a editar.
Cuando estás escribiendo, ¿empezás con las letras o con un riff que después te lleva a una frase o una idea?
En el pasado siempre empezaba con riffs. Ahora estoy mejorando lo suficiente como compositor como para escribir letras primero y hacer que encajen en una canción. Hoy en día a veces escribo palabras primero. Busco una frase que me guste y después veo en qué canción puede encajar, y escribo alrededor de eso. Pero en general todo sigue empezando conmigo tocando la guitarra acústica.
Ustedes suelen describir a la banda algo así como un “IRON MAIDEN gótico”. ¿Cuando escribís esas armonías de guitarras gemelas, ¿cómo hacés para mantener ese tono oscuro?
Hay dos maneras de responder eso. La técnica, es que usamos lo que se llama una armonía de tercera menor, que de por sí ya suena triste. IRON MAIDEN la usa todo el tiempo, pero mi voz también ayuda a crear esa atmósfera más oscura, al igual que las letras. La explicación no técnica es que ahí entra más la vibra y el sentimiento. Escuchás algo y simplemente decís: “ok, esto está bien”.
Tu voz barítona se convirtió en uno de los rasgos distintivos de UNTO OTHERS ¿Aceptar ese registro cambió la forma en que componés melodías?
Sí, totalmente. Es raro, porque cuando empecé solo escuchaba heavy metal y mi forma de escribir seguía esa lógica. Pero debido a mi voz la gente empezó a decir: “sonás como esta banda, sonás como aquella banda: THE CURE, THE SMITHS, DEPECHE MODE, TEARS FOR FEARS, THE DAMNED”. Con el paso de los años empecé a explorar más ese tipo de música, escuchando cantantes que tienen un rango similar al mío. Eso ahora está afectando mi forma de escribir canciones. No sé si eso es bueno o malo, porque lo que nos hacía originales era que éramos una banda de heavy metal con voces graves, algo que normalmente no funciona. En el metal tradicional la gente suele querer voces altas. Entonces se vuelve una especie de profecía autocumplida: empecé de una manera, la gente decía que sonaba como ciertas bandas y terminé moviéndome cada vez más hacia lo alternativo, el goth o el post-punk. Cuando intentaba explicar Never, Neverland, me preguntaban qué era ese disco y yo decía que en ese punto lo llamaría metal alternativo. No es la mejor etiqueta, pero no sé cómo definirlo mejor. Tiene cosas indie, cosas metal, incluso aspectos de thrash metal. Básicamente hacemos lo que queremos, experimentamos y tratamos de divertirnos con eso. El problema es que no tenemos una etiqueta clara ni una escena específica de la cual sacar público, así que terminamos reuniendo gente abierta de distintas escenas.
Bandas como HIM, TYPE O NEGATIVE O THE 69 EYES ya mezclaron metal con rock gótico y voces graves. ¿Qué sentís que hace diferente a UNTO OTHERS?
Creo que lo que nos hace diferentes es lo mismo que nos impide ser una banda más grande: no nos encerramos en una sola categoría. HIM funcionó muy bien porque tenían un gran frontman y se metieron completamente en su concepto de love metal. Era básicamente goth metal o goth rock y fueron al cien por ciento con eso. RAMMSTEIN tuvo éxito porque se volcó totalmente a su metal industrial con toda su estética y su espectáculo, con carbón en la cara, llamas y toda esa puesta en escena. También hay bandas actuales que hacen algo parecido, como BLOOD INCANTATION que funcionan muy bien porque podés describirlas de manera muy clara. Podés decirle a alguien: “esta banda hace death metal como Pink Floyd” y la gente se interesa enseguida. En nuestro caso, durante los últimos años me estuve preguntando quién soy, qué somos y qué tenemos para decir, y no lo sé. Así que creo que voy a seguir escribiendo lo que me salga naturalmente. No quiero decir simplemente que somos una banda gótica y hacer una canción sobre vampiros. Eso me parece aburrido. No sé qué va a pasar en el futuro, pero voy a seguir intentando impresionarme a mí mismo.
Desde afuera da la sensación de que lo que hacen bien es justamente ser ustedes mismos, sin una gran puesta escénica ni un concepto visual exagerado.
Sí, y a algunas personas les gusta eso. Pero también es difícil venderlo. Hoy los chicos pueden elegir entre una banda con músicos jóvenes saltando por todos lados o escuchar a unos tipos de 35 años quejándose de la vida. Entonces también existe esa comparación.
Pero también parece que estamos entrando en una época de volver a lo simple y de alejarnos un poco de la tecnología.
Sí, puede ser.
Entre Mana y Never, Neverland la producción cambió bastante. ¿Fue una decisión consciente moverse hacia un sonido más rockero?
Diría que sí y no. Siempre intento escribir canciones cada vez más pegadizas. Me gustan las obras artísticas complejas, pero tengo una tendencia natural a eliminar todo lo que no es necesario en una canción. Eso hace que muchas veces termine escribiendo algo cercano al pop. Intenté escribir una canción de siete minutos hace unos meses y no pude. Terminaba borrando partes porque no tenía sentido meter un montón de cosas ahí adentro. En cuanto al sonido, también influyó que trabajamos con un productor distinto, al menos en lo sonoro. Pero en lo compositivo seguimos escribiendo todo nosotros. Después de escuchar heavy metal durante diez o quince años llegó un punto en el que sentí que ya había encontrado la mayoría de las bandas que me interesaban. Entonces empecé a explorar otras cosas. Cuando la gente empezó a mostrarme THE SMITHS, DEPECHE MODE y ese tipo de música me fui metiendo cada vez más en eso. Últimamente estuve escuchando mucho a una banda brasileña de los 80 llamada LEGIÃO URBANA.Es como la respuesta de Brasil a THE SMITHS. Tienen guitarras limpias, brillantes y muy lindas, algo así como la versión indie de IRON MAIDEN . Están haciendo algo parecido, solo que sin distorsión y sin cantar sobre dragones. Dicho eso, el aspecto metal nunca va a desaparecer. Si escuchás Never, Neverland, todavía hay canciones metal ahí, aunque hoy tengamos algunas cosas más orientadas al rock.
Muchos fans consideran a Mana como el clásico de culto del catálogo. ¿Sentís presión por recrear ese clima al escribir material nuevo?
No realmente. La gente siempre dice que el primer disco es el mejor, pero las estadísticas muestran otra cosa. Solo hemos crecido con cada disco desde Mana. El año pasado el álbum más escuchado fue Never, Neverland, no Mana. En los conciertos todavía veo a los fans de Mana, los identifico por sus chalecos de batalla, y eso está buenísimo. Pero también construimos una base de fans con los otros discos. Nuestro público es muy diverso. En los shows hay metaleros con chaleco, chicos que parecen deportistas de secundaria con ropa común, chicas góticas y gente de todo tipo. En ese sentido somos bastante raros. Nuestro público es una especie de multitud de inadaptados compuesta por personas de todos los ámbitos. Lo único que tienen en común es nuestra música. Así que quiero seguir construyendo esa comunidad siendo nosotros mismos y seguir escribiendo la música más hermosa que pueda, porque eso parece ser lo que atrae a la gente hacia la banda.
Sos el frontman pero también el tour manager de la banda. ¿Ese estrés logístico afecta tu forma de escribir música o incluso la manera en que sentís a la banda?
Sí, porque te quita enfoque. Siempre se dice que tenés toda tu vida para escribir el primer disco y solo un año para escribir el segundo, por eso a veces hay un bajón entre álbumes. Después del EP y de Mana pasé de estar enfocado solo en escribir canciones a tener que ocuparme de todo: reservar vuelos, organizar la logística de las giras, contratar gente, despedir gente, sacar discos por mi cuenta. Manejo nuestra tienda de merchandising en Estados Unidos. Incluso diseño algunas remeras desde cero, las mando a imprimir, las vendo y las envío yo mismo. Entonces, cuando todo eso empezó a acumularse, me di cuenta de que no era solo una cuestión de tiempo, sino de tener la cabeza en demasiados lugares al mismo tiempo. Con este nuevo disco lo que hice fue volver a centrarme. Me aíslo y digo: hoy trabajo en música y en nada más. Esa es la única manera que tengo de resolverlo.
¿Por qué no contratar a alguien para que haga ese trabajo? ¿Es una decisión económica?
Sí, básicamente. Si contrato a alguien se lleva un porcentaje. Si lo hago yo mismo, ese trabajo queda dentro de la banda. Además, no somos lo suficientemente grandes como para delegarlo todo. Si tercerizara el merchandising probablemente tendría que conseguir otro trabajo y eso me quitaría ocho horas al día que hoy puedo dedicarle a la banda. Así que por ahora tiene más sentido que yo siga haciéndolo y usar ese tiempo para trabajar en otras cosas relacionadas con el grupo. Pero siempre está la duda de si delegar esas responsabilidades permitiría que la banda creciera más. Por ahora prefiero seguir con un crecimiento lento pero constante y, cuando ya no pueda manejar el merchandising, delegarlo. Ojalá en un par de años pueda dejar de hacerlo.
Esta será la primera vez de la banda en Argentina. El público aquí tiene fama de ser muy apasionado. ¿Escuchaste algo sobre eso?
No quiero arruinar tu pregunta, pero en todas las entrevistas me preguntan eso. Me imagino que ustedes están muy orgullosos de esa pasión por la música, y deberían estarlo. No tengo expectativas porque nunca estuve allí. Solo estuve en un concierto en México, pero era un festival por la tarde y no parecía tan salvaje. También es cierto que nosotros no éramos headliners, sino una banda intermedia. Pero estoy entusiasmado. Yo me alimento de la energía que da la gente. Si el público se vuelve loco, yo también me vuelvo loco y eso genera una especie de ida y vuelta.
¿Alguna vez estuviste en Latinoamérica de vacaciones o algo así?
No, para todos nosotros será la primera vez. Siempre quise ir, así que estoy muy emocionado. No creo que tengamos mucho tiempo para recorrer, al menos en Buenos Aires. En Lima vamos a tener un poco más. Pero haremos lo que podamos y veremos lo que podamos. Seguro iremos a algunos bares como mínimo.
Si alguien nunca escuchó UNTO OTHERS ¿qué canción le pondrías para explicarle la banda en cuatro minutos?
Diría Can You Hear the Rain principalmente porque es la que más le gusta a la gente. Aunque depende del tipo de persona. Si fuera alguien más del palo del heavy metal o del death metal quizás le mostraría Heroin. Si fuera más del heavy metal clásico probablemente le pondría Give Me to the Night. Pero en general diría Can You Hear the Rain. Nuestras canciones recorren distintos lugares dentro del espectro, así que siempre es una pregunta difícil, pero la gente habló y parece que esa es la favorita.
La producción del metal moderno suele ser muy pulida, agresiva y comprimida, mientras que UNTO OTHERS suena más orgánico y melancólico. ¿Cómo ves la escena metal actual y dónde encaja la banda dentro de ella?
La escena metal actual me resulta bastante ajena a lo que yo considero metal o algo cool. Estoy hablando de bandas como SLAUGHTER TO PREVAIL, JINJER O SPIRITBOXNo digo que sean malas bandas, pero todo ese “abran este maldito pogo” y esa actitud de tipo duro nunca me gustó, ni siquiera cuando era chico, porque eso no tiene nada que ver conmigo. Yo no entré al metal para hacerme el duro. Siempre me gustaron las bandas que tenían emoción en la música. AT THE GATES, ARCH ENEMY, CRADLE OF FILTH Y DIMMU BORGIR fueron las primeras bandas que me metieron en el metal. Tal vez no parezcan las más emocionales del mundo, pero escriben música hermosa, con mucha melodía y con mensajes. Odio cuando escucho una canción y lo único que dice es “soy el mejor, soy el más duro, ustedes apestan”. Para mí eso no es fuerza, es una señal de debilidad. En cuanto a dónde encajamos nosotros, la verdad es que no lo sé. Creo que venimos buscando esa respuesta desde hace tiempo. Probablemente tengamos que encontrar el éxito dentro de nuestra propia comunidad de fans y crear nuestro propio subgénero de gente que disfrute nuestra música, porque realmente no siento que encajemos del todo en ninguna subcategoría. No somos completamente una banda de metal gótico, ni de metal tradicional, ni de punk, ni de post-punk. Por eso a veces digo que somos algo así como rock alternativo metal, aunque ni siquiera estoy seguro de que esa etiqueta funcione.
Para cerrar: ¿qué le querés decir al público que los está esperando en Argentina?
Estoy listo para pasarla bien, festejar, rockear, tomar unas cervezas, conocer Buenos Aires y divertirme. Vengan al show, la van a pasar bien.
Entrevista: Estanislao Aimar
Agradecemos a Marcela Scorca de Icarus Music por la gestión de la entrevista.
