CORROSION OF CONFORMITY en vivo en Argentina: “Ciertos metales no se oxidan con el paso del tiempo” – Metal-Daze Webzine
Fecha: Jueves 15 de enero, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: La Trastienda | Bandas invitadas: METTAL SUTTRA – CROWN
Los recitales no deben ser meramente una cuestión musical. Quien lo presencia, no debe salir del show hablando simplemente de cómo sonó la banda sino más bien diciendo “…Fue toda una experiencia”. Eso debería ser. Una experiencia, significa que sucedió algo más que solo escuchar a una banda. Implica que hubo sacrificio y sudor por parte de quien ofició de protagonista sobre el escenario. Que la producción detrás del artista ideó un plan para que sea verdaderamente un espectáculo entre escenografía, luces y sonido. Eso fue lo sucedido con CORROSION OF CONFORMITY en su visita a La Trastienda el 15 de enero de 2026. Los oriundos de Norteamérica, con muchos años en sus espaldas, ofrecieron toda una experiencia. Desde el plano musical aprobaron con creces, mientras que desde lo actitudinal fueron sobresalientes. Y al igual que ellos estuvo el juego de luces que hizo un papel extraordinario. Obviamente, para que sea una fiesta completa, la gente debe acompañar, y vaya que sí lo hizo, a su manera. Pero no nos precipitemos y vayamos en orden.
La noche comenzó con los locales de METTAL SUTTRA, quienes hacían su debut con este proyecto. Aunque haya sido su primera presentación en vivo, lo reflejado en el escenario fue de banda consagrada. Lograron un sonido extraordinario, robándose las miradas de todos y recibiendo una lluvia de aplausos por parte de los presentes. De haber un galardón, sería para su cantante, Lescano, quien se animó a dejarlo todo. En cada grito, cada agudo, lo hizo siempre desde sus entrañas, dejando entrever que maneja muy buenos registros y que, sin duda, tiene una voz privilegiada. En general, la banda estuvo muy ajustada, una batería poderosa y supieron entablar una muy buena yunta entre guitarra y bajo, haciendo que, en los solos de viola, no haya vacíos sonoros. No es tarea fácil.
Fue el turno luego de CROWN. Los rosarinos, que habían acompañado el día anterior a C.O.C. en Córdoba, tuvieron una muy buena performance también. Con un sonido más crudo y violento que sus antecesores, lograron sorprender a varios, haciéndose acreedores de muchos elogios. Es una banda ya establecida, de la que se notó la experiencia que traen a cuestas para los shows en vivo, con un buen despliegue escénico y mucha actitud.
Minutos antes de las 21:30 hs, las luces se esfumaron para así comenzar con el plato fuerte de la jornada. Con una intro de fondo, la figura de Bobby Landgraf emergió para generar una ovación absoluta en un recinto bastante completo. Mientras el bajista emitía algunas palabras de agradecimiento, Stanton Moore apareció tras los parches para así comenzar un intercambio, una suerte de juego entre ambos integrantes, generando el ambiente para el ingreso de Woody Weatherman (guitarra y fundador) y luego de Pepper Keenan (voz y guitarra), que, como era de esperar, fue con una aclamación total. Ya con la formación completa en escena, la encargada de abrir la serie fue la instrumental Bottom Feeder (El que come abajo), seguida por Paranoid Opioid, donde comenzó el verdadero show. Moore parecía un niño en Disney, mostraba la alegría de quien que ve a Mickey Mouse por primera vez. Sonreía mientras daba clases de batería, porque su performance, en este tema, como durante todo el desarrollo, fue excelsa, mientras los músicos copiaban su buena energía y hacían su parte. Seven Days continuó el repertorio, con un público más enajenado, con algo de pogo, apoyando así los gritos pseudo guturales que provenían de Landgraf. Si bien la gente estaba enardecida, lo estaba a su manera. No es el público que asiste al death metal, por ende, su forma de bancar a la banda fue potente, enérgica, pero sobria, aunque la música también así lo pide. No exige grandes despliegues en el piso.
Previo al inicio del cuarto tema, Broken Man, Keenan esbozó sus primeras palabras, agradeciendo por la presencia, pero aclarando que no iba a hablar mucho porque tenían mucho show por delante. El repertorio completo fue de 16 canciones y hay que recordar que ya no son unos adolescentes como en los 80. De todas formas, la edad (quedó demostrado) es solo un número, porque la fuerza y el desempeño de todos ellos fue para sacarse el sombrero. En todo momento bromearon con el público, así como entre ellos, incluso cuando tuvieron dificultades técnicas que sucedieron unas cuantas veces con la guitarra de Pepper. Mientras sonaba Wiseblood, Keenan tuvo que cambiar por primera vez su guitarra, episodio que reiteró en tres oportunidades durante el trayecto del recital. Desconocemos cuáles fueron los motivos, pero al parecer algo con el micrófono inalámbrico. En fin, detalles, porque nada de eso empañó la performance y, honestamente, desde el piso, los defectos con la guitarra no se percibían. Finalizado esto, llegó el primer “…ole, ole, ole” tan anhelado por los músicos. Fue el turno para el vocalista, quien no escatimó en agradecimientos al público, mientras sus compañeros acompañaban la melodía del cántico popular con sus instrumentos.
El repertorio continuó con Born Again for the Last Time, con un nuevo “…ole,ole,ole”, pero en esta oportunidad para Weatherman. Nuevamente, la conexión entre los presentes y los protagonistas fue absoluta. En el aire flotaba una química especial, que los conectaba de manera tal que cada acorde, cada frase, hacía vibrar más y más a La Trastienda. Continuaron con Stonebreaker y Who’s Got the Fire, donde en ambos resaltó la figura de Stanton tras la batería, quien no solo disfrutó cada segundo en Buenos Aires, sino que ejerció una masterclass en lo que respecta a su instrumento. My Grain se llevó una mención especial. Primero porque, tal como comentó el cantante, era un tema que no interpretaban desde hacía muchos años, y segundo, porque imprime una potencia única. Aprovechando esta energía, en medio del tema, bajaron las pulsaciones y quedaron sonando de fondo tanto batería como bajo con un bit suave, constante, para ir, de a poco, haciendo algunos solos de guitarra. A medida que fueron elevando la temperatura, retomaron la canción y finalizaron con una explosión de aplausos y elogios.
“…do you like heavy shit?” preguntó Keenan, quien, tras la aprobación completa del público, dio paso a Shake Like You. Con una batería rabiosa y músicos que reían y jugaban en complicidad, pasó uno de los temas más furiosos de la noche. Tanto fue así que Moore rompió un palillo por la intensidad. Pasaron It Is That Way, King of the Rotten y Gimme Some Moore. Este último fue un debut en vivo, ya que es parte de su nuevo material que estará disponible en abril del 2026 y en donde aprovechó para hablar de lo difícil y complejo que es hacer un disco nuevo.
El cierre antes de los bises llegó de la mano de Vote With a Bullet, canción que exprimió a todos, tanto público como músicos. Es sin duda una de las canciones más icónicas que tienen en su repertorio por su valor histórico y por haber formado parte de la mutación musical de la banda en 1991 con el disco Blind. Concluido el tema y tras una falsa despedida, cerraron el telón, dejando a todos cantando nuevamente “…ole, ole, ole”.
Tras una breve pausa, se reabrió el telón y regresaron de manera triunfal para dar los últimos dos cachetazos musicales que, curiosamente, ambos pertenecen al mismo disco, Deliverance, lanzado allá por el año 1994. El primer turno fue para Albatross. Hasta los músicos saltando y moviéndose enajenados. No puede haber mejor imagen para llevarse a casa que esa, mientras el cierre definitivo llegó de la mano de Clean My Wounds, donde, previo a este, Pepper Keenan, agradeció el apoyo y la presencia. Literalmente expresó que Argentina es la “…Hot Zone” donde se vive la música con una intensidad única y así dio paso al último tema, que durante su desarrollo aprovechó para presentar a toda la banda y sacarle ampollas a la gente de tantos aplausos.
Esta fue la tercera visita a nuestro país de C.O.C, siendo las dos anteriores en 2013 (The Roxy Live) y 2018 en Uniclub. Cada una de sus presentaciones ha traído consigo cambios de formación, ya que la primera no contaba con la presencia de Pepper Keenan, mientras la segunda sí, y en esta oportunidad contó con batería y bajo renovados, ya que Stanton Moore se incorporó en 2020, mientras que Bobby Landgraf lo hizo en 2024. Sea como sea, siempre han sido una verdadera fiesta. La noche en La Trastienda demostró, una vez más, que la banda no es nostalgia. No es pasado. Es presente, y un presente muy vivo. Quedó claro que hay cietos metales a los cuales el paso del tiempo no logra oxidar y que, sin duda, estaremos presentes cuando decidan regresar.
Texto: Santiago Izaguirre
Fotos: Aylen Martins
Agradecemos a FH entertainment por la acreditación al evento.
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