KARNIVOOL – In Verses – Metal-Daze Webzine
Año: 2026 | País: Australia | Género: Prog metal | Sello: Cymatic Records | Lemmymómetro: ♠♠♠♠♠♠♠♠♠ (9/10)
Trece años hoy por hoy es demasiado tiempo en la vida de una persona, donde literalmente todo lo que uno era o apuntaba a ser, puede darse vuelta al 100% y encontrarnos, mirando hacia adelante, ante un rostro irreconocible. Y viceversa, si miramos hacia atrás, lo más probable es que la realidad actual contraste muchísimo con la visión idealizada del pasado, lo que hace de la vida, para bien o para mal, impredecible a largo plazo. Y ni hablar si eso lo trasladamos a la carrera de bandas, donde con lo carnicero que es el mercado actual, trece años entre disco y disco es condenarse al olvido y quedar a la merced de la mística que uno se haya forjado con trabajos previos. Y es esto último lo que creo que ha salvado KARNIVOOL, que ha tenido una ascensión constante hasta el lanzamiento de Asymmetry en 2013, y donde antes habían pasado del melancólico metal alternativo de Themata, luego por el influyente e introspectivo rock progresivo de Sound Awake, y llegando a la metamorfosis transformadora del densisimo metal progresivo del ya mencionado lanzamiento del 2013. Muchos consideran al segundo como el magnum opus de los australianos, destilando perfección en su característico viaje sónico envuelto en melancolía, aunque con el tercero lograron inyectar un sonido extraño y hostil de origen incierto en su ADN que me pareció monumental. Independientemente del álbum que cada uno pueda elegir como su favorito, el lanzamiento de In Verses tan temprano en el año hace que esas molestas esperanzas y sueños que parecían en vano, se volvieran realidad y lógicamente, subieran nuevamente la vara de su legado mítico, y toda la emoción que eso conlleva.
Este encuadre emocional y su contexto pueden parecer exagerados pero son inevitables, especialmente en el ámbito del rock progresivo. In Verses de KARNIVOOL con tanta demora para su salida, se presta bastante a ser comparado con todo su material anterior, a priori en el tono de “a que si se acuerdan cómo hacer esto…”. Por ejemplo, el tema de apertura que es Ghost, rememora de inmediato el ritmo paciente y retumbante del Sound Awake (2009), mientras que Conversations se torna sombría y emotiva de forma muy rápida, como pasa en algún que otro pasaje del disco predecesor al que estamos analizando. La textura de la guitarra en Aozora es un punto culminante inicial, que define la construcción del clímax de la canción minutos después, incluso reflejada por la interpretación de Seve Judd en la batería en ese momento. Cada canción está repleta de sonidos y texturas únicas en su propia ley, hasta el punto de que enumerarlos todos es un ejercicio inútil. El punto más bajo, aunque suene a exageración, se encuentra en Reanimation, canción que se apoya demasiado en una temática lírica recurrente, repitiendo la idea de “sentirse solo en un lugar lleno de gente”, lo cual no termina de dar el gancho como se esperaría. Y si bien cuenta con la colaboración de la leyenda del jazz fusión Guthrie Govan, quien aporta un solo melódico que prioriza la contención y el tono reservado sobre la técnica, creo que termina siendo subutilizado y no logra ser suficiente para elevar el tema a la altura que un invitado de esa talla debería hacerlo. Afortunadamente, la producción cristalina de Forrester Savell permite que la divagación sonora de KARNIVOOL se desarrolle con mucho espacio. Los sutiles detalles texturales nunca se pierden en la mezcla; por el contrario, se iluminan por completo junto con la mayor parte de la instrumentación del rock progresivo, tal como partículas de polvo bailando en un rayo de luz. Y Savell logró esto de forma consciente y deliberada, acorde con la intención detrás de cada decisión compositiva en cada tema, de igual manera, que la composición explica la arquitectura emergente de un paisaje sonoro intenso, integrándose completamente.
El cierre del álbum se presenta con un dúo de canciones interesantes: en primer lugar, Opal, otro tema tranquilo que culmina en un clímax de riffs bien gordos y graves, además de un estribillo vocal que resuena con un poder masivo, y que, por su estructura y su naturaleza impulsada por la voz recuerdan, en cierta medida, a trabajos recientes de LEPROUS. Finalmente, Salva pone el broche de oro al álbum con la que es, quizás, la nota más emotiva de las diez canciones, pero en lugar de explotar en un gran finale, a todo trapo, se toma su tiempo para construir un outro instrumental enorme y catártico que encapsula una muy merecida sensación de triunfo por parte de la banda.
Sería comprensible que alguien escuchara In Verses y sentenciara que es la fusión de Sound Awake y Asymmetry, que no sería errado, pero para mi gusto sería pecar de simplista, ya que este nuevo lanzamiento es mucho más denso y tiene muchísimas texturas sónicas y emotivas si se le presta la debida atención, con una complejidad que se manifiesta de forma diferente a como era antes ,pero constante en la calidad de la interpretación de cada miembro, resaltando quizás la voz de Ian Kenny que no ha perdido su magia y entrega tan precisos, y emotivos como siempre. Las guitarras de Drew Goddard y Mark Hosking van de riffs masivos y unificados hasta punteos serpenteantes e intrincados, pintando un telón de fondo con pinceladas amplias y armónicas, mientras que el bajo de Jon Stockman sigue siendo fundamental como siempre: irregular y agresivo cuando es necesario pero vidrioso y etéreo cuando hace falta. Pero la batería de Steve Judd como suele pasar en la mayoría de las bandas progresivas, es fácilmente lo más destacado de toda la interpretación, ya que va guiando cada momento a través de precisos momentos grooveros, pero también se desanda en polirritmias nudosas y por otro lado, sabe iluminar la densidad de la niebla como un faro de antaño, logrando que In Verses crezca y se expanda a través de los desarrollos y los desenlaces. Por más que suene a cliché, este disco es una maduración natural del sonido de KARNIVOOL, donde prácticamente se puede escuchar el peso que conlleva un período de trece años, junto con todas las esperanzas, decepciones, victorias y cicatrices que tal período requiere, tanto en los oyentes como en los músicos Y si bien puede carecer de las características auditivas idealizadas y particulares que definieron a discos anteriores, si creo que representa un audaz avance que exige atención y merece mucho más reconocimiento.
Texto: Luis Gallucci
Agradecemos a Cymatic Records por la facilitación del material
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