DARK TRANQUILLITY en vivo en Argentina: “Un faro de luz nórdica iluminó Buenos Aires” – Metal-Daze Webzine
Fecha: Lunes 19 de enero, 2026 | Hora: 20 hs. | Ciudad: C.A.B.A. | Lugar: El Teatrito | Bandas invitadas: CLOUD OF SHADOWS – CROWN
DARK TRANQUILLITY, una de las bandas más emblemáticas e influyentes del death metal melódico sueco, regresaba a Argentina tras una larga espera de casi nueve años. La expectativa de la gente era notoria, ya con una larga fila esperando a que el reloj marque las 19hs para poder ingresar y finalmente tener la oportunidad de ver a la banda en el escenario del Teatrito, uno de los venues locales con capacidad para crear una atmósfera íntima e intensa, y que resulta ideal para este tipo de evento. El concierto no solo marcó el esperado regreso de los pioneros del sonido Gotemburgo, sino que también contó con la participación de dos destacadas bandas nacionales que se encargaron de calentar el ambiente y demostrar la vitalidad de la escena local. Ya desde temprano en la dulce espera afuera del local, no solo presenciamos la ansiedad de la gente, sino que también pudimos ver cómo los integrantes de la banda salían, tras probar sonido, a pasear por los alrededores del barrio porteño, aprovechando hasta el último minuto libre para oficiar de turistas hasta que llegara la hora de la verdad.
Las puertas se abrieron al público en el horario pactado, y luego de cuarenta minutos, inició la música en vivo, con la presentación de CLOUD OF SHADOWS, banda quilmeña de metalcore con fuertes influencias de melodeath, que destaca por su música melódica oscura y potente. Ellos prepararon el terreno para la noche, con algunos aires por momentos a KILLSWITCH ENGAGE o un primitivo TRIVIUM, pero que al final de su repertorio mutó un poco hacia un sonido más afín a ARCH ENEMY, haciendo un excelente uso de su dupla vocal conformada por Dani Resu y Guille Seoane. Posteriormente, subió al escenario CROWN, otra formación argentina, esta vez proveniente de Rosario, Santa Fe, que con su propuesta musical de grunge progresivo mantuvo entretenido al público preparando la llegada del plato fuerte, pero con una animosidad extraña. Decir que el show de los santafesinos fue malo, sería pecar de maldad, ya que su contundencia sonora y habilidad de generar ambientaciones densas fue muy buena. Sin embargo, la propuesta quedó totalmente inconexa con la ambientación de la noche, lo que hizo quizás que su presencia en el escenario porteño se hiciera un poco tediosa. No obstante, dejaron una buena impresión en el público, que los recibió bien, y dejó quizás la intriga y, por qué no, la necesidad, de querer verlos nuevamente, en otro contexto más acorde a su estilo.
La noche se perfilaba como una celebración del metal extremo melódico, con DARK TRANQUILLITY listo para repasar su extensa discografía, que abarca desde clásicos fundamentales hasta material más reciente, consolidando su legado y reafirmando su conexión con el público argentino después de casi una década de ausencia. El set estuvo compuesto de tres actos. El acto 1, contó con grandes éxitos del segundo disco de la banda, The gallery, una de las piedras angulares del clásico sonido de Gotemburgo, que polarizó la escena del death metal, aunque quizás con alguna que otra falta de innovación en el medio. El acto 2, que se paseó por canciones del séptimo disco, Character, ya con un sonido más establecido y menos visceral que los temas de antaño, pero no por eso menos intenso y, finalmente, el acto 3 compuesto por canciones varias de su set regular en vivo, mechando temas de su último disco, Endtime signals y el resto de su discografía.
El esperado show de DARK TRANQUILLITY se inició tras una media hora de espera, con el carismático Mikael Stanne liderando la banda en el escenario para salir de una y a todo trapo con Punish my heaven, que fue recibida con una ovación impresionante de la gente, al compás de su riff serpenteante y característico. Inmediatamente la siguió Edenspring, desatando los primeros, pero contados mosh pits, lo cual fue muy llamativo, pero considerando la cantidad de gente agolpada que había en el bar para este entonces, era algo lógico. Además, para el caso de los más melómanos, era una inevitable posibilidad de escuchar una piedra angular del metal clásico y moderno, pero llevada a una sonoridad moderna y actual, en vivo, lo cual sumaba muchos puntos para el factor de lo interesante. El repaso al álbum The gallery siguió con el melancólico Lethe que, con una intro apenas extendida a puro teclado de la mano de Martin Brändström, nos impregnó de esa esencia gélida y melancólica de Gotemburgo. Una canción bien gótica y trabada, como para frenar un poco y luego retomar la intensidad con The emptiness from which I fed y cerrar esta sección con The dividing line que fue, simplemente arrolladora. Sin dudas, este segmento fue el más destacado del show, no solo por estar lleno de himnos del death metal melódico sueco, sino porque el sonido desde lo técnico rozó la perfección. Quizás le faltaron un poco de medios al bajo de Jonathan Thorpenberg, cubriendo al ausente Christian Jansson, sin motivos explicados para su ausencia en esta parte de la gira.
Tras una pausa demasiado breve y el cambio de gráfica, para ser coherentes con el set, DARK TRANQUILLITY regresó con la fuerza de Character, álbum que a principios de milenio continuaba marcando su retorno a un sonido más pesado y visceral. Recordemos que Damage Done, su trabajo anterior, dejó atrás la experimentación de discos anteriores, asentando así una fórmula exitosa que terminaría por influenciar la escena del metalcore de ese entonces. La batería de Joakim Strandberg dio el puntapié inicial al icónico blast beat de The new build, abriendo el segmento tal y como lo hacen en el disco. Luego, los teclados de Brändström guiaron los riffs de One thought, la siguiente del set. A pesar del intenso ambiente, no tan caluroso afuera, pero sí con una humedad asesina, el Teatrito era una olla a presión, con un público bien fervoroso que coreaba sin descanso. Fue a partir de este punto donde el sonido, progresivamente, se fue empastando un poco y perdiendo peso, pero eso no hizo mermar la visita de los suecos, que fue disfrutada al máximo, con un Mikael Stanne constantemente agradecido y sonriente (al igual que los músicos que, si bien no se expresaban, se los notaba muy sorprendidos para bien). La dupla de guitarristas, Johan Reinholdz y Peter Lyse Karmark, destaca más en esta parte como un dueto, logrando una complementación perfecta al tiempo que sus guitarras empezaban a perder nitidez, lastimosamente pero, por ejemplo, destacaron en dos sendos clásicos como lo son My negation y la esperada Lost to apathy que, como dijo Stanne, “esta la tocamos siempre, pero de todas formas, queremos escucharlos”.
La oscuridad anunció el final de los temas de Character, dando paso nuevamente a Martin Brändström en solitario, demostrando la valía que posee en esta formación. Sus teclados introdujeron la introspectiva The last imagination, del álbum más reciente, Endtime Signals, del cual también tocaron Not nothing y Unforgivable. Sin embargo, antes de ellas dos, sonó también el himno Therein, de Projector (1999), un punto alto donde todas las voces se unieron en el emotivo coro de las primeras voces melódicas de la noche. Previo a esto, el teatrito entero le cantó el feliz cumpleaños a Peter Lyse Karmark, que no sabía dónde esconder su felicidad al momento de escuchar a alrededor de 600 argentinos cantar por su nacimiento. En este punto se empezó a denotar una fatiga en la voz del cantante, ya que, los discos homenajeados en los actos anteriores, son discos netamente guturales, y para el final guardaron canciones que se alternaban entre la melodía y la distorsión, pero esto logró ser compensado por la gran energía y presencia escénica de Mikael Stanne. Otro disco que tuvo una gran presencia de canciones dentro de este contexto, fue el aclamado Fiction (2007), que contó con la poderosa Terminus (Where death is most alive), con unas visuales estroboscópicas impresionantes, y al final del set llegaría la infaltable Misery’s Crown que parecía, siguiendo la costumbre de la banda, poner fin al concierto, pero la banda tenía una gran sorpresa guardada.
Quedaba en el tintero una muy sentida interpretación de Blinded by fear, tema del exitoso Slaughter of the soul de AT THE GATES. Esta canción se vivió como un gran homenaje dedicado a Tomas Lindberg, vocalista de la banda insigne del death melódico que falleció en septiembre del año pasado, para el dolor de gran parte de la escena pesada, ya que, como dijo Mikael Stanne: “Sin Tompa no habría escena de Gotemburgo”. Obviamente muy emocionado dado el estrecho lazo que los unía, pero sin que esa emotividad evite que la gente desatara todo el frenesí colectivo con este clásico inmortal. Mientras tanto, en la pantalla de fondo, fotos de distintos años de Tompa, se iban rotando al azar, dándole un aura única a la interpretación de esta canción. Terminado el tema, la banda se despidió muy emocionada, con varios miembros llorando visiblemente mientras sonaba la pista de The flames of the end, también de AT THE GATES. Uno a uno se iban yendo, quedando el líder de la banda solo, tomándose el pecho emocionado, parado en el escenario mirando al público. Finalmente, al irse por la pequeña escalera del escenario, apoyó su mano derecha en la pantalla como saludando al soldado caído que se ilustraba en ese momento. Luego, las luces se encendieron, comenzó a sonar IRON MAIDEN de fondo, y se hizo efectiva la señal de que el show había terminado, en una nota muy alta y emotiva.
En retrospectiva, el regreso de DARK TRANQUILLITY a Argentina terminó siendo un viaje sonoro a través de la evolución del death metal melódico, caminando por una especie de mapa cronológico que fue desde la furia pionera y visceral de los himnos de The gallery, que definieron el sonido Gotemburgo de los 90, hasta la consolidación y el enfoque más establecido e igualmente intenso de Character y discos posteriores, ya que no hubo otras canciones del viejo milenio. Este recorrido demostró la habilidad de la banda para madurar su propuesta sin perder su esencia fría, melancólica y potente, incorporando elementos de experimentación y pasajes melódicos que culminaron en el material más reciente, que es Endtime Signals, igual de interesante pero menos vertiginoso que otros discos. El sentido homenaje a Tomas Lindberg de AT THE GATES, transformó el final del set en un momento de comunión y respeto por el legado del género, quizás quitándole un poco de peso y responsabilidad a los aniversarios de ambos discos. Así, con este show, DARK TRANQUILLITY reafirmó su posición como leyenda del melodeath, honró la fraternidad de la escena, dejando al público argentino con la sensación de haber presenciado un gran espectáculo, y se repuso exitosamente de presentaciones previas donde, tal vez, el público argentino lastimosamente no estuvo a la altura del espectáculo planteado por los suecos, quizás de la misma forma que esta vez el sonido no acompañó al sexteto durante toda su set.
Texto: Luis Gallucci
Fotos: Estanislao Aimar
Agradecemos a Marcela Scorca de Icarus Music por la acreditación al evento.
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